San Ganchao
La Santa Sede está estudiando muy a fondo el fenómeno de San Ganchao. Pocas veces un beato ha sido elevado a los altares con tanta popularidad, y es que Roma no da crédito, en menos de un mes, la máxima "los milagros existen" ha estado en boca de todo un país.
Nunca me he parado a pensar si el Mundial de Motociclismo es ateo o religioso, lo cierto es que por suerte o por desgracia, los aficionados a las dos ruedas podemos disfrutar de las carreras sin necesidad de recurrir a alguna que otra ayuda celestial.
Este fin de semana, mientras todos esperaban el milagro de San Ganchao, Jorge Lorenzo se proclamaba bicampeón del mundo, Casey Stoner sumaba su décima victoria de la temporada y Gabor Talmacsi ampliaba su ventaja al frente de la general; una lucha, la del octavo de litro, que mantiene la máxima emoción hasta la última prueba del calendario, con dos pilotos del mismo equipo con opciones al título, igualito que en la F1.
Todo esto, que no es poco, se ha logrado en pista, corriendo en el circuito y sin necesidad de despachos, estrategias encubiertas o algún que otro tornillo mal apretao. No voy a entrar en la guerra de las audiencias, ni en si es más o menos emocionante uno u otro mundial, simplemente doy las gracias por pensar que en nuestro mundial, el único Bautista se llama Álvaro y aunque es un gran piloto y mejor persona, no es un santo.
Por cierto, permitidme proponer un nuevo candidato al santoral: "San Flipao", patrón de McLaren.
Publicado por José Verdú, el 24/10/2007 a las 00:49
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