La tentación vive abajo...
Cada día, al llegar a la redacción de DailyMotos, paso por delante de un concesionario de motos de una conocida marca japonesa. En su escaparate luce uno de los nuevos modelos de 2004...una moto irresistiblemente seductora con unas curvas realmente peligrosas.
Yo intento no desviar la mirada hacia el escaparate donde, luce tentador su brillante chasis pero es imposible, sin querer, mis ojos, desobedeciendo mi frágil voluntad...dirigen disimuladamente, la mirada hacia el escaparate y caigo en la tentación, igual que un niño mirando juguetes, y me dejo llevar por unos segundos de sueños pecaminosos, y digo pecaminosos porque suavemente dirijo la mirada al cartel donde, además de la características técnicas, su precio en euros, me devuelve de golpe a la vida terrenal y una vocecita interna me dice..."A trabajar..."
Es difícil evitar que a media mañana, al ir a tomar un café, vuelva a pasar irremediablemente por delante del escaparate y aún intentando evitar de nuevo su seducción, caiga una vez más en esos segundos de efímero bienestar motero...y es que con los modelos de la próxima temporada, es difícil, muy difícil, no caer en la tentación de dejarse seducir por sus atractivas curvas. Así que ahora, la tentación vive abajo, justo debajo de la oficina...suerte que vienen fechas mágicas y quién sabe, tal vez una carta a los Reyes Magos me hagan el niño más feliz del planeta motero...yo por si acaso, he comprado la lotería de Navidad y sigo echando la primitiva, no vaya a ser que mi regalo, no quepa sobre la joroba de uno de los camellos...
Yo intento no desviar la mirada hacia el escaparate donde, luce tentador su brillante chasis pero es imposible, sin querer, mis ojos, desobedeciendo mi frágil voluntad...dirigen disimuladamente, la mirada hacia el escaparate y caigo en la tentación, igual que un niño mirando juguetes, y me dejo llevar por unos segundos de sueños pecaminosos, y digo pecaminosos porque suavemente dirijo la mirada al cartel donde, además de la características técnicas, su precio en euros, me devuelve de golpe a la vida terrenal y una vocecita interna me dice..."A trabajar..."
Es difícil evitar que a media mañana, al ir a tomar un café, vuelva a pasar irremediablemente por delante del escaparate y aún intentando evitar de nuevo su seducción, caiga una vez más en esos segundos de efímero bienestar motero...y es que con los modelos de la próxima temporada, es difícil, muy difícil, no caer en la tentación de dejarse seducir por sus atractivas curvas. Así que ahora, la tentación vive abajo, justo debajo de la oficina...suerte que vienen fechas mágicas y quién sabe, tal vez una carta a los Reyes Magos me hagan el niño más feliz del planeta motero...yo por si acaso, he comprado la lotería de Navidad y sigo echando la primitiva, no vaya a ser que mi regalo, no quepa sobre la joroba de uno de los camellos...
Publicado por José Verdú, el 24/10/2007 a las 14:29
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