Nuestra "V" está de luto...
Cuántas veces no mostramos la "V" en forma de saludo y amistad entre nosotros, cuando nos cruzamos en ruta por las maravillosas carreteras de nuestro país. Nuestro saludo, nuestra "V", se alza en esta ocasión en señal de condolencia, una señal que se suma a la de todos los que nos consideramos defensores y amantes de la paz.
Nuestra "V" viste en esta ocasión de negro riguroso, luto sangrante que muestra la repulsa y el horror de una sinrazón, que ha sesgado la ilusión y las ganas de vivir de tantos ciudadanos que han sido víctimas de la locura de unos asesinos que desconocen el significado de la palabra amor.
En cada uno de nosotros se ha abierto una herida desgarradora, una herida que deja una huella imborrable de dolor e impotencia, una herida que difícilmente el tiempo borrará.
Desde esta editorial, quiero levantar mi "V" en señal de solidaridad y apoyo por las víctimas de este macabro atentado, así como en señal de calor y amor para cada una de las personas que han sufrido tan de cerca el horror y el dolor de este atentado.
No podemos dejar que el tiempo, borre de nuestra memoria las lágrimas que todos hemos compartido. Este dolor tiene que darnos fuerzas para que juntos, ayudemos a construir un futuro en el que la palabra PAZ se escriba con mayúsculas.
Nuestra "V" viste en esta ocasión de negro riguroso, luto sangrante que muestra la repulsa y el horror de una sinrazón, que ha sesgado la ilusión y las ganas de vivir de tantos ciudadanos que han sido víctimas de la locura de unos asesinos que desconocen el significado de la palabra amor.
En cada uno de nosotros se ha abierto una herida desgarradora, una herida que deja una huella imborrable de dolor e impotencia, una herida que difícilmente el tiempo borrará.
Desde esta editorial, quiero levantar mi "V" en señal de solidaridad y apoyo por las víctimas de este macabro atentado, así como en señal de calor y amor para cada una de las personas que han sufrido tan de cerca el horror y el dolor de este atentado.
No podemos dejar que el tiempo, borre de nuestra memoria las lágrimas que todos hemos compartido. Este dolor tiene que darnos fuerzas para que juntos, ayudemos a construir un futuro en el que la palabra PAZ se escriba con mayúsculas.
Publicado por José Verdú, el 24/10/2007 a las 14:29
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