Un clavo en los 120
El verano servirá de buena referencia para sopesar la esperada efectividad del nuevo carné por puntos. Al final del periodo estival, la cifra de fallecidos debería ser cuanto menos, notablemente inferior a la del año pasado. Muchos esperamos que estos números no se aproximen a los datos de los fallecidos en el mismo periodo del año anterior, de lo contrario cifras próximas a campañas pasadas dejarían abierto un gran interrogante y el debate sobre el carné por puntos como elemento de disuasión y precaución quedaría servido sobre la mesa.
En lo que a la moto se refiere y dado que nosotros no llevamos cinturón de seguridad ni sillitas para los niños, es de suponer que el mayor número de infracciones cometidas por los usuarios de la moto serán aquellas que hacen referencia al uso del caso, índices de alcoholemia y exceso de velocidad. No hace falta decir que pilotar una moto sin casco o conducir bajo los efectos del alcohol carece de argumentos para su defensa. Pero sí me voy a centrar en lo que a la velocidad se refiere.
Nuestra red de carreteras se ha convertido en una especie de Gran Hermano, kilómetros y kilómetros de red viaria en la que te sientes observado y sentenciado.
Conducir por ciudad y carretera ajustándonos estrictamente a los indicadores máximos de velocidad se convierte en todo un reto, sobre todo porque en muchas zonas, mantener la aguja del velocímetro controlada y adaptada al límite permitido supone una empresa casi imposible.
Velocidad máxima no equivale a cifras de tres dígitos, velocidad máxima no es sinónimo de locura a los mandos de una moto y pensando siempre con buena fe, muchos de nosotros, muchos de los que estáis leyendo esta editorial, no circulamos por las carreteras agotando los límites de revoluciones de nuestras motos. Los que son cazados a más de doscientos, posiblemente seguirán haciéndolo porque con o sin puntos, en su tarjeta de presentación la palabra incauto figura en mayúsculas.
Igual que se estudia y ejecuta la implantación de medidas disuasorias para evitar infracciones, por qué no se plantea el estudio, revisión y adaptación de los límites de velocidad marcados en nuestras carreteras? Por no comentar los puntos negros de la red viaria, puntos que en breve y gracias a la longevidad de la que estos hacen gala, serán considerados como zonas de interés histórico. ¿Por qué este empeño en mantener intactos tramos en los que de forma repetida y reiterada, los conductores pierden la vida? Tendríamos que aplicar un carné por puntos de gestión a las autoridades, más de uno se quedaría en números rojos antes de comenzar.
Así las cosas y gracias al nuevo carné por puntos, el mundo de la moto entra en una nueva era, una nueva etapa en la que tendremos que buscar soluciones para cuidar, lustrar y dar esplendor a cada uno de nuestros puntos. He intentado buscar alguna que otra solución que nos ayude a mantener estos puntos brillantes y relucientes en nuestro casillero.
De entre todos, los propietarios de una "R" son los que peor lo tienen, engranar la primera marcha significa tener casi 3 puntos en el aire, así que nada mejor que sentir la velocidad sobre unos cilindros de los que emplean los ciclistas para entrenar, un buen ventilador delante y la moto anclada al suelo...100, 200 y hasta 300 km/h en la comodidad de tu garaje y sin la presión de vigilar el velocímetro.
Como solución de urgencia cabe pensar también en la instalación de dos ruedecitas junto a la rueda trasera; las curvas a poca velocidad pueden provocar algún que otro susto a quien flaquea en su sentido del equilibrio por debajo de 50.
Para los que tienen un velocímetro analógico con la tradicional aguja, un buen clavo justo sobre el número 120 asegurará no pasar del límite y para los que su velocímetro es digital, un tope en el gas o en las marchas, puede ser también una buena solución.
Si eres amante de las placas con frases tipo "No corras papá", comienzan a fabricarse algunas con el eslogan "Por Dios papá, salva los puntos" o "No dejes para mañana los puntos que puedas salvar hoy"...
Como última opción, siempre cabe la posibilidad de cambiar el cuadro de mandos por un enorme velocímetro de dimensiones desorbitadas, digno de Mr. Magoo y donde la cifra máxima indicada sea 120; de ahí en adelante, las cifras deberían aparecer acompañadas de su equivalente en puntos negativos...
Dicho esto y con los puntos siempre en el aire, esperemos que al cierre de la campaña de verano, la cifra de fallecidos en carretera sea tan baja que todos dediquemos una cerrada ovación y nos quitemos el sombrero ante el nuevo sistema de carné por puntos, eso sí, el límite de velocidad, el estudio de la velocidad máxima en cada punto de la carretera, los guardarraíles y los puntos negros, entre otros, seguirán siendo una asignatura pendiente en nuestro país, con o sin puntos.
En lo que a la moto se refiere y dado que nosotros no llevamos cinturón de seguridad ni sillitas para los niños, es de suponer que el mayor número de infracciones cometidas por los usuarios de la moto serán aquellas que hacen referencia al uso del caso, índices de alcoholemia y exceso de velocidad. No hace falta decir que pilotar una moto sin casco o conducir bajo los efectos del alcohol carece de argumentos para su defensa. Pero sí me voy a centrar en lo que a la velocidad se refiere.
Nuestra red de carreteras se ha convertido en una especie de Gran Hermano, kilómetros y kilómetros de red viaria en la que te sientes observado y sentenciado.
Conducir por ciudad y carretera ajustándonos estrictamente a los indicadores máximos de velocidad se convierte en todo un reto, sobre todo porque en muchas zonas, mantener la aguja del velocímetro controlada y adaptada al límite permitido supone una empresa casi imposible.
Velocidad máxima no equivale a cifras de tres dígitos, velocidad máxima no es sinónimo de locura a los mandos de una moto y pensando siempre con buena fe, muchos de nosotros, muchos de los que estáis leyendo esta editorial, no circulamos por las carreteras agotando los límites de revoluciones de nuestras motos. Los que son cazados a más de doscientos, posiblemente seguirán haciéndolo porque con o sin puntos, en su tarjeta de presentación la palabra incauto figura en mayúsculas.
Igual que se estudia y ejecuta la implantación de medidas disuasorias para evitar infracciones, por qué no se plantea el estudio, revisión y adaptación de los límites de velocidad marcados en nuestras carreteras? Por no comentar los puntos negros de la red viaria, puntos que en breve y gracias a la longevidad de la que estos hacen gala, serán considerados como zonas de interés histórico. ¿Por qué este empeño en mantener intactos tramos en los que de forma repetida y reiterada, los conductores pierden la vida? Tendríamos que aplicar un carné por puntos de gestión a las autoridades, más de uno se quedaría en números rojos antes de comenzar.
Así las cosas y gracias al nuevo carné por puntos, el mundo de la moto entra en una nueva era, una nueva etapa en la que tendremos que buscar soluciones para cuidar, lustrar y dar esplendor a cada uno de nuestros puntos. He intentado buscar alguna que otra solución que nos ayude a mantener estos puntos brillantes y relucientes en nuestro casillero.
De entre todos, los propietarios de una "R" son los que peor lo tienen, engranar la primera marcha significa tener casi 3 puntos en el aire, así que nada mejor que sentir la velocidad sobre unos cilindros de los que emplean los ciclistas para entrenar, un buen ventilador delante y la moto anclada al suelo...100, 200 y hasta 300 km/h en la comodidad de tu garaje y sin la presión de vigilar el velocímetro.
Como solución de urgencia cabe pensar también en la instalación de dos ruedecitas junto a la rueda trasera; las curvas a poca velocidad pueden provocar algún que otro susto a quien flaquea en su sentido del equilibrio por debajo de 50.
Para los que tienen un velocímetro analógico con la tradicional aguja, un buen clavo justo sobre el número 120 asegurará no pasar del límite y para los que su velocímetro es digital, un tope en el gas o en las marchas, puede ser también una buena solución.
Si eres amante de las placas con frases tipo "No corras papá", comienzan a fabricarse algunas con el eslogan "Por Dios papá, salva los puntos" o "No dejes para mañana los puntos que puedas salvar hoy"...
Como última opción, siempre cabe la posibilidad de cambiar el cuadro de mandos por un enorme velocímetro de dimensiones desorbitadas, digno de Mr. Magoo y donde la cifra máxima indicada sea 120; de ahí en adelante, las cifras deberían aparecer acompañadas de su equivalente en puntos negativos...
Dicho esto y con los puntos siempre en el aire, esperemos que al cierre de la campaña de verano, la cifra de fallecidos en carretera sea tan baja que todos dediquemos una cerrada ovación y nos quitemos el sombrero ante el nuevo sistema de carné por puntos, eso sí, el límite de velocidad, el estudio de la velocidad máxima en cada punto de la carretera, los guardarraíles y los puntos negros, entre otros, seguirán siendo una asignatura pendiente en nuestro país, con o sin puntos.
Publicado por José Verdú, el 12/07/2006 a las 11:04
Danos tu opinión
